Servicios
Creamos un entorno lúdico y empático donde los niños y adolescentes pueden expresar lo que sienten, fortalecer su autoestima y desarrollar habilidades emocionales.
Atendemos a niños desde los 4 años y adolescentes hasta los 17. Cada etapa tiene sus propias herramientas: con los más pequeños usamos el juego terapéutico como lenguaje; con adolescentes, creamos un espacio de escucha sin juicios.
El trabajo con infantes y adolescentes siempre incluye acompañamiento paralelo a padres o tutores, para que los cambios se sostengan también en casa.
Cada etapa del desarrollo trae sus propios retos. Aquí algunos de los motivos de consulta más comunes por grupo de edad.
Berrinches extremos, agresividad, oposición, dificultad para seguir reglas o adaptarse.
Miedo a la oscuridad, a quedarse solo, a animales u otras situaciones que limitan la vida diaria.
Dificultades de atención, concentración, motivación o adaptación al entorno escolar.
Mojar la cama, dificultades para dormir, quejas físicas sin causa médica asociadas al estrés.
Evaluación, diagnóstico y acompañamiento de TDAH, TEA, dislexia, discalculia y otras diferencias del neurodesarrollo.
Tristeza persistente, angustia, ataques de pánico o falta de motivación que afectan la vida cotidiana.
Inseguridad, imagen corporal, crisis de identidad o dificultad para encontrar su lugar en el mundo.
Bullying, dificultad para hacer amigos, conflictos con pares o aislamiento social.
Un espacio libre de juicios para explorar la identidad de género, orientación sexual y diversidad.
En Centro Imagina creemos que el trabajo con niños y adolescentes no puede desvincularse de su entorno familiar. Por eso siempre incluimos un componente de acompañamiento a padres o tutores.
Esto puede tomar la forma de sesiones de orientación, trabajo conjunto o sesiones de psicoeducación para aprender herramientas de crianza que refuercen en casa lo que se trabaja en consulta.
Atendemos a niños desde los 4 años. Para edades menores (2-3 años) el trabajo se realiza principalmente con los padres en formato de orientación y acompañamiento a la crianza.
No. El terapeuta establece desde el inicio acuerdos de confidencialidad con cada parte. Lo que se habla en las sesiones individuales del niño o del adolescente es confidencial, salvo en situaciones de riesgo donde existe la obligación ética y legal de informar.
Es normal, especialmente en adolescentes. Una primera sesión de orientación solo con los padres puede ser un buen punto de partida. El terapeuta puede orientarles sobre cómo presentar la terapia de manera que sea más receptiva para el o la joven.
El terapeuta comparte con los padres el progreso general y orientaciones específicas para apoyar el proceso en casa, respetando siempre la confidencialidad del niño o adolescente. Para los más pequeños hay mayor comunicación con los padres; para adolescentes, mayor privacidad dentro de límites éticos claros.
Agenda una valoración inicial. Te orientamos sobre el proceso más adecuado para tu hijo/a y su etapa de desarrollo.